viernes, 4 de abril de 2008

Un paso atrás

Los que no creemos en el destino tenemos una cierta afinidad por el dramatismo ante nuestros movimientos, ya que sus consecuencias son enteramente responsabilidad nuestra. Asumo que la visión teísta del destino es también contraria a nuestra fatalidad. Todo lo que hacemos tendrá un después, y es un propósito en la vida intentar que no nos pesen el resto de nuestros días, revisando una y mil veces lo que hicimos, por qué lo hicimos y por qué no podemos volver atrás a rectificar.

Todos alguna vez hemos tenido uno de esos momentos en los que solos antes nuestra conciencia, ambición, dolor, o como quieran llamarlo, nos hemos arrepentido de lo hecho. Quienes encuentran consuelo en dioses, hadas, destinos, suerte o demás maquinaciones de la mente humana se consolarán identificándose con la rama que baja el río sin remedio, pero lo que no tenemos esa salida debemos enfrentarnos a solas con todo lo que tanto pesa a solas. A veces sólo nos lleva un instante entender que nos equivocamos y que nada más podemos hacer. Que fue una decisión justa en un momento justo, que hicimos lo que pudimos, o lo que sabíamos hacer. Pero otras veces no somos más que pasto para ese animal impasible que es la conciencia, cuando actúa como la mía.

Existen algunos pensamientos que rebotan una vez y otra en mi cabeza, que desaparecen y vuelven a aparecer cuando encuentran huecos por los que moverse. Algunos nacieron hace muchos años, otros son más jóvenes, pero con tanta fuerza que llegan a nublar el pensamiento del ahora. Es un cuadro parecido a la obsesión, si no lo es ciertamente. Pero siempre termina su paseo por mi mente con un por qué lo hiciste, me quiere hacer daño y lo hace.

Todo cambia en un instante cuando andamos por las ramas de la vida, un cambio de dirección, una inseguridad, una falta de decisión, una decisión tomada precipitadamente, un conocido que dice ven, un tren perdido. Estamos a merced del viento de las circunstancias, todas nos golpean con fuerza todos los días, a todas horas, y lo extraño es que sigamos en nuestra rama. En nuestra tranquilidad diaria, con los nuestros mucho tiempo.

He tomado decisiones importantes en mi vida y de todas me alegro, pero de todas me arrepiento también. Mi vida podría haber sido otra, ni mejor ni peor, pero diferente, y no la estoy viviendo. Es un sentimiento que entiendo no es fácil de entender o de compartir, pero es lo que siento en estos días.

Una canción que habla de oportunidad perdida, y que resume en un “por qué no puede ser mía” en una de las estrofas finales, es Black de Pearl Jam. Su tono de queja, de derrota ante lo que se ha perdido es totalmente comprensible, no todos valemos para darnos palmadas en la espalda y sonreír a la vida. Es una actitud genética de la que no todos disfrutamos.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Día 0

Primer día y primer espacio en blanco. Qué decir, qué pretender. Muchas veces pienso que me gustaría hablar con alguien que pueda entender mis pensamientos, mis argumentos, mis problemas. Eso aún no ha llegado fuera de mi círculo más cercano, que se limita a una persona, y creo que soy yo aún el que no he roto ese círculo para hacerla partícipe de mis incertidumbres y pensamientos. Me cuesta hablar con quien comparte además de tiempo el día a día, y encima duerme conmigo. Supongo que el problema es mío al querer separar la vida privada, la más privada, de la que no lo es, porque considero mis reflexiones, mis dudas, mis problemas ajenos a la parte privada de la vida. La pareja que elegimos no siempre corresponde en todos los planos en los que nos movemos, y no me veo en la situación de tener lo que tengo ahora. No encuentro fácilmente personas con la que hablar de lo que se me pasa por la cabeza, y mucho menos sin trascendencia emocional.
Creo que todos sabemos lo duro que es mezclar algunos temas con la convivencia, véase el tema de la política, pues otros temas son iguales de peliagudos, o simplemente irrelevantes en una relación de pareja. Por eso entiendo que hay que sobrepasar los círculos más cercanos para tratar temas que nos importan y que necesitamos volcar fuera de nuestra cabeza. Supongo que hablaré de todo lo que se me pase por la cabeza, como si estuviese en la consulta de un psiquiatra, o simplemente hablando con alguien a quien le importa nuestra conversación. Creo que soy una persona que habla de muchos temas, sin ser académico en cada uno de ellos, y que no me limito a uno o dos temas, por lo que me cuesta mucho más hallar interlocutores válidos. Tener un conversador cerca que te replique los conocimientos del pick and roll que ejecutaba perfectamente mcHale en los 80 no garantiza que lo haga para una discusión sobre el teísmo demencial que nos sacude por todas partes o el verdadero motivo de la guerra de 1808 contra los franceses.
En fin, que voy a usar este espacio en blanco como un diván barato para exocitar mi lastimosa mente.
¿El título del blog? Un título de una poesía de Antonio Machado, que lejos de inspirarme tema o guión, me gustó el título porque de eso consistirá este libro incompleto, de apuntes y canciones. La poesía la adjunto al final del texto. Me gusta también la estrofa Apuntes, que es simplemente

¡Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también!

Expresa perfectamente todo lo contrario a mí. Todo un logro.
Como canción para empezar, no seré exigente, no voy a intentar buscar la lista definitiva ni empezar con algo sublime, es imposible simplemente. Pero podemos empezar por ejemplo por la que estoy escuchando, MMM mmm mmm mmm de Crash test dummies, para muchos, eso dicen algunas de las muchas listas estúpidas que pueblan internet, la canción más aburrida que se ha escrito. Eso dice mucho de la absoluta ignorancia musical del mundo en el que vivimos, no tanto ignorancia técnica, si no simplemente de canciones escuchadas u oidas. No hay más que escuchar algunas de las emisoras ventiladoras que hay para caer en el más próspero sueño.


1
Como una ballesta,
en el aire azul,
haica la torre mudéjar...

2
La cigüeña absorta,
sobre su nido de ramas,
mirando la tarde roja.

3
Primavera vino.
Violetas moradas,
almendros floridos.

4
Se abrasó en la llama
de una velita de cera
la mariposilla blanca.

5
¡Noches de Santa Teresa!
Ya no hay quien medita de noche
con las ventanas abiertas.